DECÁLOGO DE «ME GUSTA» / «NO ME GUSTA»

«ME GUSTA»

  1. Me gusta el café antes de que el mundo empiece a opinar y a decirme lo que tengo que ponderar y lo que tengo que denostar. Voto por los librepensantes y no por los «manoseados mentalmente» como plastilina.
  2. Me gusta abrir un libro, el que yo quiera, ―ya he superado la dicotomía papel/digital― y desaparecer sin dejar rastro en este mundo asfixiante de realidades prostituidas por el cerebro de las editoriales.
  3. Me gusta caminar sin GPS, sin esclavitud digital ni «dopaminado» por las notificaciones, como si aún fuera legal, y posible, perderse en el anonimato en cualquier lugar de esta ciudad hiperconectada.
  4. Me gusta Madrid cuando parece una ciudad y no un parque temático en el que hay que pagar por todo y visitar por obligación, si no eres un «castrado cultural», lo que anuncia la publicidad pública.
  5. Me gusta encontrar silencio en los bares y cafeterías, ese bien de lujo que no cotiza en bolsa. Cada día que pasa, el ruido ―una metáfora de todo lo sonoro― se instala con insolencia digital en los lugares públicos.
  6. Me gusta la gente que escucha mirándote a los ojos… especie que está claramente en peligro de extinción. Pensarás que soy pura contradicción, pues sí, tienes razón. Aunque, relativamente, porque los encuentros minoritarios los alabo hasta perder la cabeza por unos ojos.
  7. Me gusta recibir un «¿qué tal?» sin emoticonos, sin estrategia y sin interés oculto. Me gustan los guasaps. Quien ha probado los míos, sabe que soy un experto en «leer más».
  8. Me gusta el amor sin escaparate, sin artificios, sin cuentos ni narrativa televisiva impostada. Uno aún piensa que amar no necesita algoritmos ni pantallas digitales.
  9. Me gusta quien tiene una cultura vastísima y no se afana en demostrarlo cada cinco minutos, como si estuviera en un «pasapalabra». El que sabe tiene la tranquilidad de su conocimiento y no necesita una pantalla Samsung Neo QLED de 98 pulgadas para demostrarlo.
  10. Me gusta pensar que aún se puede escribir sin pedirle permiso al algoritmo y sin disfrazarlo de nada. «Es que tardas mucho en escribir» me dicen, yo lo siento mucho, pero es que mi escritura es lenta por respeto a las palabras y no corre, piensa.

«NO ME GUSTA»

  1. No me gusta nada el ruido constante: obras, música desorbitada, conversaciones telefónicas a todo volumen, las bocinas de los conductores impulsivos, el tráfico en calles que son peatonales y… opiniones que no han sido solicitadas.
  2. No me gusta la gente que camina mirando el móvil como si la vida fuera un borrador. Es decir, no me gusto yo. Otra tara más para anotar en mi expediente de «peculiaridades».
  3. No me gusta sentir que todo tiene precio, incluso lo básico, como si tuvieras que justificar estar aquí y hacer del coste de la vida cotidiana un lujo absurdo, pero real. Tu ciudad ya no es tuya, sino de quien puede pagar las facturas sin tirar de la visa.
  4. No me gusta la basura en la calle, ya sean electrodomésticos pequeños, muebles, colchones, comida a cualquier hora del día y luego culpar con la típica frase «aquí no se recoge la basura».
  5. No me gustan los que hablan de todo para parecer listos y consiguen justo lo contrario. Cada vez hay más de estos especímenes. Con el placer que yo siento cuando digo que no sé una cosa y una persona me lo explica sin ningún alarde de conocimiento.
  6. No me gusta publicar algo y que el algoritmo decida que no existo, que yo no soy digno de Google, de cualquier dios digital o del servidor que domina la nube, que no meteorológica.
  7. No me gusta mirar las estadísticas de las visitas como si fueran el horóscopo del fracaso. Yo lo leo todos los días y es demoledor. En ocasiones son más atractivas las estupideces de mi horóscopo que la comprobación de que nadie ha visitado mi blog.
  8. No me gusta la sinceridad pendenciera de quien en realidad sólo es un maleducado. No soporto la frase «es que tengo que ser sincero» porque cuando lo eres tú con él te retira el saludo por agresivo y faltón.
  9. No me gusta la obligación moderna de tener opinión sobre absolutamente todo. Hay temas en los que yo soy un necio y no miro en internet cuál debe ser mi opinión. José Cadalso, en el siglo XVIII, populariza con bastante mala leche el término calificativo «eruditos a la violeta» para personas que presumen de cultas, pero que en realidad tienen conocimientos superficiales. Son «culturetas de postureo».
  10. No me gusta que lo importante pase desapercibido (el lamentable fracaso académico de un alumno) mientras que se discuten tonterías con convicción épica y vocabulario cidiano (¡Qué injusto! Esta pregunta debería valer dos puntos y no uno).

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