ENTREVISTA A UN HOMBRE QUE SE CREE ESCRITOR EN ACTIVO, PERO QUE REALMENTE ES UN ESCRITOR EN DESCOMPOSICIÓN CREATIVA

FECHA DE LA ENTREVISTA:

DOMINGO 28 DE DICIEMBRE DE 2025 A LAS 02:18 DE LA MADRUGADA

LUGAR DE LA ENTREVISTA:

El nuevo despacho de José María ―más conocido como Camay, Chioleiro, Filoso, Xaovín, Suboebaixo o Tantometén― no es un despacho cualquiera. No tiene estanterías, ni plantas, ni una ventana con vistas inspiradoras. No. Su despacho es un ecosistema autónomo, un microclima, un santuario escatológico donde la creatividad se mezcla con el olor a ambientador barato y decisiones cuestionables.

El escritorio es una tabla improvisada apoyada sobre el bidé, el portátil descansa peligrosamente cerca del lavabo y la silla… bueno, la silla es la tapa del inodoro, que ha sido ascendida a «asiento ergonómico de alto rendimiento». El rollo de papel higiénico hace las veces de asistente personal, tomando apuntes invisibles mientras observa la escena con resignación. La cisterna, por su parte, actúa como supervisor creativo: cada vez que José María escribe algo mediocre, después de arrancárselos de las manos, descarga sola como un aplauso sarcástico hidráulico.

En una esquina, un ambientador con forma de pino lucha por su vida, intentando neutralizar el aroma existencial del lugar. En otra, un bote de gel mira fijamente a José María, como preguntándose en qué momento exacto su dueño perdió el rumbo, se le fue la olla o empezó a comportarse de modo irracional.

Este es el despacho donde ocurre la magia. O, más exactamente, donde la magia viene a morir.

RAZONES DE LA ENTREVISTA:

La entrevista se ha realizado por motivos estrictamente científicos, antropológicos y, sobre todo, por puro morbo, por atracción de lo prohibido. Los expertos del Instituto Internacional de Escritores en Crisis (una institución que no existe, pero que debería) han considerado que el caso de José María es tan extremo, tan fascinante y tan potencialmente contagioso, que merece ser documentado antes de que, dados los síntomas evidentes, él mismo se disuelva en una nube de frustración creativa.

Además, en huelga general indefinida, sus suscriptores —para los que el contenido de los textos de José María se convierte en un jardín secreto que pocos se atreven a explorar— exigieron una explicación oficial. No para volver a leerlos, claro, sino para tener material con el que alimentar sus piquetes imaginarios.

Y así, con un equipo de investigación equipado con mascarillas, guantes y una valentía cuestionable, el entrevistador se decidió a entrar en el baño―despacho de José María para registrar su testimonio. Lo que sigue es la transcripción íntegra de esa entrevista, realizada bajo condiciones extremas y con un riesgo para el transcriptor del 97%.

TRANSCRIPCIÓN COMPLETA DE LA ENTREVISTA:

ENTREVISTADOR.- José María, gracias por recibirnos. Aunque… debo decir que nunca había realizado una entrevista sentado en una de las múltiples tapas de inodoros que tiene en su baño. ¿Es este su nuevo despacho oficial?

JOSÉ MARÍA.- Hoy he alcanzado un nuevo hito en mi carrera literaria. He dejado de ser un escritor en crisis para convertirme oficialmente en un fósil creativo. Si alguien perforara mi cerebro ahora mismo, encontraría restos de ideas prehistóricas, un par de metáforas rotas y quizá un adverbio petrificado. Nada más. Ni rastro de vida inteligente.

ENTREVISTADOR.- ¿Y cómo se siente al intentar escribir desde este… entorno tan aromático?

JOSÉ MARÍA.- Me he sentado frente al ordenador con la esperanza de que, por algún milagro grotesco, una frase decente emergiera de entre los escombros. Pero lo único que ha emergido es un olor sospechoso, como si mi inspiración hubiera muerto hace días y nadie se hubiera molestado en avisarme. El cursor parpadea como un testigo del crimen, señalándome con su luz intermitente: «Fue él. Él mató la creatividad».

ENTREVISTADOR.- ¿Qué tipo de palabras le vienen a la mente en estos momentos de… iluminación intestinal?

JOSÉ MARÍA.- Las palabras que salen de mi cabeza parecen seleccionadas por un comité de criaturas subterráneas con muy mala leche: gibberish, lampoon, migrate… ¿Qué es esto? ¿Un texto o el menú degustación de un restaurante para diarreicos? Si sigo así, acabaré escribiendo en un idioma que solo entienden los insectos que viven dentro de mi monitor.

ENTREVISTADOR.- ¿Ha considerado cambiar de profesión? Algo menos… mental y odorífico.

JOSÉ MARÍA.- He llegado a ese punto glorioso en el que uno empieza a considerar profesiones alternativas que no requieran cerebro. Probador de colchones. Espantapájaros freelance. Modelo de radiografías… Cualquier cosa que no implique enfrentarse a un teclado que ya me mira como si fuera un experimento fallido. El universo, mientras tanto, me manda señales cada vez más claras: «José María, deja de escribir, por favor. Estás perturbando el equilibrio cósmico».

ENTREVISTADOR.- ¿Y qué hay de su autoestima como escritor? ¿Sigue viva?

JOSÉ MARÍA.- ¡¡¡La hemos cagado con esa preguntita!!! Me siento como el último escritor de la fila, ese que llega cuando ya han repartido todas las musas y solo queda una criatura extraña, con tentáculos y olor a humedad, que te ofrece inspiración a cambio de tu cordura. Mientras que otros publican novelas brillantes, yo celebro si consigo juntar dos frases que no parezcan escritas por un calamar con migraña y piorrea en la dentadura.

ENTREVISTADOR.- Hablemos de su blog. ¿Cómo llevan sus suscriptores esta… caída libre en el descrédito?

JOSÉ MARÍA.- ¡¡¡De descrédito nada de nada!!! Mis suscriptores —esos seres silenciosos, invisibles, que jamás comentan nada— han decidido convocarme una huelga general indefinida. No escriben comentarios, no leen, no reaccionan… Se han organizado en sindicatos imaginarios, han redactado manifiestos que yo jamás veré y han colocado piquetes metafóricos en la entrada del blog. ¡¡¡Claro que podrían darse de baja!!! Pero no. Prefieren quedarse ahí, observando mi caída libre, esperando… ¿a qué? Nadie lo sabe. Quizá a que me derrumbe del todo. Quizá a que publique algo tan desastroso que se convierta en arte involuntario.

ENTREVISTADOR.- Volvamos al baño. ¿De verdad cree que este lugar puede devolverle la inspiración?

JOSÉ MARÍA.- He trasladado mi despacho al baño. Sí, al baño. Lo he ampliado. Este templo de lo escatológico donde, según algunos gurús de internet, la inspiración fluye mejor porque uno está «más conectado con lo esencial». Pues bien: lo esencial huele fatal. Aquí estoy, escribiendo mientras la cisterna me juzga y el rollo de papel higiénico me observa con una mezcla de compasión y asco. Pienso, ante mi bloqueo creativo de cierta calidad, que mis ideas se han ido por el desagüe, literalmente.

ENTREVISTADOR.- ¿Cree que esta crisis pasará?

JOSÉ MARÍA.- Lo mío no es una crisis, es una descomposición. Un proceso biológico. Un festival de bacterias devorando mis neuronas literarias. Si mi talento fuera un edificio, ahora mismo estaría siendo demolido, a causa de la aluminosis, por un ejército de pitufos siniestros armados con mazos de goma.

ENTREVISTADOR.- Y aun así… sigue escribiendo. ¿Por qué?

JOSÉ MARÍA.- Usted está mal informado. No escribo. Aunque, reconozco, que en esta decadencia tan grotesca, en esta ruina creativa tan absurda, todavía puedo producir un lamento digno de un escritor que ya ha perdido la cabeza… y no creo que la recupere.

ENTREVISTADOR.- Última pregunta. ¿Qué le diría a quienes han llegado hasta el final de esta entrevista?

JOSÉ MARÍA.- Que acaban de leer el testimonio de un escritor que experimenta los estertores de este proceso de putrefacción creativa. El último de la fila. El que sigue escribiendo porque, sinceramente, ya es demasiado tarde para dedicarse a otra cosa.

PREGUNTAS ESPONTÁNEAS DE TRES JÓVENES ESPECTADORES QUE PASABAN POR ALLÍ:

ESPECTADOR 1.- Disculpe… ¿es usted estreñido a la hora de escribir?

JOSÉ MARÍA.- Me estriñe, perdón, extraña su pregunta. Ese proceso es muy íntimo y personal que nadie debería saber de él. Le contestaré. Sólo cuando intento sacar ideas. El resto fluye con más facilidad que mis metáforas.

ESPECTADOR 2.- ¿Y no teme que el portátil caiga al agua o se contamine?

JOSÉ MARÍA.- En absoluto. Le he puesto las vacunas pertinentes que la Dirección General de la Salud exige para hacer vida en un inodoro. A estas alturas, si el portátil decidiera independizarse, lo entendería perfectamente.

ESPECTADOR 3.- Corre el rumor entre los ocupantes de los inodoros públicos de que usted va a cerrar el blog. ¿Es cierto?

JOSÉ MARÍA.- Cerrar el blog sería un gesto demasiado digno para mi situación actual. ¡¡¡No puedo cerrarlo!!! Sería otorgarles a mis textos una calificación de Sobresaliente cum laude que no se merecen. Deben seguir dando la cara por mí. Además, los inodoros públicos, que forman un poderosísimo lobby, deberían saberlo mejor que nadie: lo mío no se cierra, lo mío se atasca. El blog no va a desaparecer. Eso pienso ahora mismo. ¿Mañana? No lo sé. Simplemente, según su médico de familia, está en un estado de fermentación creativa, como un queso olvidado en el fondo del frigorífico. Si algún día lo cierro, será porque la tapa del inodoro me lo pida formalmente por escrito o porque la cisterna convoque un referéndum. Hasta entonces, seguirá abierto, aunque huela raro y nadie quiera entrar.

MANIFIESTO OFICIAL DE LOS SUSCRIPTORES EN HUELGA:

«Nosotros, los suscriptores silenciosos, declaramos que no leeremos, no comentaremos y no reaccionaremos hasta que José María recupere la dignidad literaria o, en su defecto, nos proporcione un espectáculo aún más lamentable. Nos decantamos, por un 99%, por lo segundo. Ante esto, le exigimos: menos crisis creativas escribiendo textos de calidad, más caos y fomentar los textos que huelan, como las mofetas, a derrota». Firmado: El Sindicato de Lectores Fantasma

COMUNICADO OFICIAL DEL BAÑO:

«El baño, como espacio de trabajo, anuncia que ya no puede garantizar la estabilidad emocional del escritor. Se ruega no responsabilizar a la cisterna de los bloqueos creativos. Atentamente, La Dirección de Fontanería».

EPÍLOGO DELIRANTE ESCRITO POR EL PRIMER DISCÍPULO, ILOCALIZABLE POR EL ENTREVISTADOR, DE JOSÉ MARÍA:

Y así concluye la entrevista más escatológica, absurda y científicamente inútil jamás realizada. José María sigue en su despacho―baño, luchando contra el teclado, la humedad y su propia mente. Los suscriptores siguen en huelga. El baño sigue en pie. Y la creatividad… bueno, la creatividad está en paradero desconocido. Pero José continúa escribiendo nada. Y eso, aunque huela raro, es admirable. (A la sombra del verbo)

5 comentarios sobre “ENTREVISTA A UN HOMBRE QUE SE CREE ESCRITOR EN ACTIVO, PERO QUE REALMENTE ES UN ESCRITOR EN DESCOMPOSICIÓN CREATIVA

  1. Terminas 2025 con una entrevista que me habría dejado estupefacto de no ser por su fecha (28 del 12). Como inocentada me ha gustado bastante. Un fuerte abrazo.
    Soy un lector que no se ha puesto en huelga y que contesta a las entradas del blog que me distraen, sorprenden y sobre todo emocionan. Tu producción literaria es tan extensa que tendría tarea a jornada completa y tengo otros deberes y obligaciones.
    Enviado desde mi iPad

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