LA AMABA TANTO II

La amaba tanto que aprendí a leer sus silencios como quien estudia constelaciones: con paciencia, con devoción, con la esperanza de encontrar sentido en lo invisible. Creí que cada pausa era una palabra oculta, cada mirada perdida una confesión. Pero nunca supe que ella gritaba por dentro, como un volcán dormido, esperando que yo escuchara el temblor antes de la erupción. Yo interpreté sus silencios como paz, cuando en realidad eran gritos contenidos de desesperación. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)