Mi memoria recuerda lo que el amor olvida. Por eso algunas noches me despierto con la sensación de que todavía estás aquí. No en la habitación de aquel sudado hotel que ya aprendió a pronunciar mi nombre sin testigos, sino en una parte más profunda, en ese lugar donde la piel guarda las antiguas costumbres. Hay gestos que sobreviven a la despedida. Mi mano sabe que el espacio que antes ocupabas se ha vuelto un territorio sin dueño. No entiende de finales. Solo avanza, con la paciencia ciega de quien ha amado demasiado tiempo. A veces pienso que el amor no desaparece. Simplemente cambia de lugar. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)
MI MANO
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