DESDE QUE NO HABLAMOS

se han tornado en bisiestos todos los años.

Desde que no hablamos se han entumecido mis sentimientos como si hubiera ejecutado una pirueta emocional alardeando de una seguridad que no habita en mí desde que me dejaste.

Desde que no hablamos los subterfugios de la inmisericordia me escupen culpas y responsabilidades que, por mi carácter pusilánime, ya no sé cómo asumir.

Desde que no hablamos un ángel caído nocturno me invita a una ceremonia de placeres solitarios que hieren como alimañas, y que me enredan en un egoísmo onírico que coloca mi alborozo en una añoranza tan punzante que me impide actuar con generosidad.

Entonces, en mi circunstancia ególatra, volátil y nada elegante, tú sonríes, arropas mi mano y me cubres de besos inexistentes. Y me duermo acunado por una lacerante ingratitud. (Poetario) (Obra completa de poemas en prosa) (1994-2026)